En mi concepción particular sobre el arte, el arte es una parte del hombre; lo mismo que la visión, el tacto, la sexualidad, la fuerza física, la capacidad emotiva etc. Yo lo definiría algo así, como: LA CAPACIDAD CREATIVA Y ARMÓNICA. Desde esa base, todos los seres humanos somos más o menos artistas; desde el niño que juega con la arena, hasta el anciano que pasea y charla con la gente.
Por ejemplo, puede ser un buen artista, un profesor que es creativo y armónico, a la hora de expresar los conocimientos de su asignatura; apoyándose en ejemplos que él mismo diseña, y buscando la armonía de la clase. Por lo tanto, en su origen van juntos: la persona misma y el trabajo creativo que ha surgido de ella. En consecuencia, a lo que normalmente le llamamos “arte”, yo le llamaría específicamente: “trabajo creativo, ó, expresión artística”. Pero por una necesidad de coordinación con el lenguaje establecido, le llamaré arte a esta expresión creativa ó artística.
Para mí, todo lo que hacemos en la vida es arte: el trabajo, el juego, el entretenimiento, la riña y lo que he llamado ejercicio de creatividad.
Pero, así como un trabajo puede ser bueno ó esclavizante, bien realizado ó mal realizado, el ejercicio de creatividad puede ser más positivo ó menos positivo, desde una visión de equilibrio, y desde una visión de perspectiva de futuro; en lo que entendemos: una vida más integral en su conjunto para la humanidad. Quiero decir, que para mí el arte no es sólo una expresión que refleja un estado emocional de la persona, sino que debería llevar consigo mismo: UN OBJETIVO; buscar una calidad… lo mejor que sabemos y podemos, pero deseando aspirar a una coordinación con la ARMONÍA DE LA VIDA.
Cada artista, consciente ó inconscientemente, tiene unas líneas fundamentales o estructurales en su trabajo creativo, con las que construye su “edificio personal”, (su obra). Sea escultura, pintura, u otra disciplina. A continuación mostraré cuales son mis “líneas de base”, que se fundamentan principalmente en la abstracción.
Para mí, la escultura ha de reflejar el equilibrio del conjunto de la vida. Desde una visión preferentemente de belleza: ¿acaso la “fealdad” no la vemos DEMASIADO en la vida, sin necesidad de hacer un trabajo creativo? La belleza también la vemos en el mundo; en la naturaleza y en la humanidad; pero deseamos poner un granito de arena, de añadido. Al decir fealdad, me refiero a todas las situaciones negativas, en general.
Respecto al mercado del arte diré esto: tengo la sensación de que falta un criterio sobre lo que es “más bueno ó menos bueno” en el arte moderno. Uno llega a percibir la falta de criterios, se forja la idea del TODO VALE.
Si un artista adquiere el ritmo de crear y vender, casi automáticamente, sería lo ideal, siempre que lo haga porque él lo siente así; y no, porque otros se lo impongan; amparados en un mercado EXCESIVAMENTE COMPETITIVO. “¿Tiene nombre; tiene firma reconocida?”… “¿es capaz de producir cien obras al año”?... hoy en día impera eso, antes que la calidad misma del PRODUCTO. Los compradores, (muchos de ellos) sólo piensan en UNA INVERSIÓN; piensan en un hipotético día en que pondrían a la venta lo que han comprado; quieren que se REVALORICE; no aman el arte en sí… y se dejan asesorar por los técnicos de arte. ¿Quiénes son los técnicos de arte? Gente “reconocida” e intermediarios.
Si una persona no es libre, en su decisión personal sobre la vida, su arte no podría reflejar “la libertad”. Y yo creo, que lo primero que debe superar todo aquel que desee expresarse en términos de arte, es la esclavitud que nos ponen otros hombres. Sólo hemos de ser esclavos de la NATURALEZA; porque pertenecemos a la existencia, al universo; a una POTENCIA que de alguna manera nos supera… y a la que ¡estamos sometidos! Un artista debería de ser esclavo de lo que él considera que es verdad; sin dejarse llevar por modas, estilos, ó líneas de trabajo que no obedezcan a su propia afinidad personal.
Luis Beguiristain 19 de diciembre de 2007
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